miércoles, 27 de junio de 2007

La Ultima Corrida

Sali con miedo y enfurecido a la plaza, todo el mundo se asombro al mirarme y una ovacion oculta se dibujo en el rostro de todos los espectadores, agitado convulsione sobre todas las entradas del circulo que apretaba mi libertad, al calmar mi mania, llegaste con aroma depresivo de muerte obligada, vestida de traje de luces, con muleta en mano, y aplausos del publico.

Tu muleta llevaba el color de mi corazon, y yo enojado con él, aunque no tuviese la culpa, buscaba envestirlo y hacerle todo el daño posible para que no sienta mas por ti, tu con gran gala de movimientos, hacias que roce mi rostro y danzabas elegantemente, mientras todos agitaban sus palmas, al ritmo de un pasodoble.

El vino se derramaba en los festejantes de mi proxima muerte, ahora vestias de mitad caballo mitad humano y tratabas de clavar una enorme arma en mi espalda para atravezar mi corazon, yo te embestia con fuerza para ayudar en tu trabajo, y solo conseguia empapar mi espalda de mi propia sangre que tenia tu aroma.

La muleta se cambio por un capo y perdiste tu forma equina, con miles de volteretas y emociones me esquivabas y hacias que mi cuerpo y alma perdian fuerza, ya jadeante por la energia derramada el publico tomo mi mania inicial, y cantaba al compaz de tus levitaciones elegantes.

Un silencio aterrorizador me decia que mi muerte estaba encima mio, una espada que brillaba con la luz solar apuntaba mi corazon desde lo alto de tu rostro, una sonrisa de despedida se dibujaba en tus labios, mire lo maravilloso que vivimos en pocos segundo y me acerque jadeante a tus brazos con toda la fuerza que me quedaba.

Senti el frio del metal que entro en mi espalda tajantemente rompiendo todos mis tejidos, grite lo que mas pude y nadie pudo escucharme por los aplausos del público, recuerdo mirar tu mano llena de mi sangre que se desvanecia en tu piel, yo tendido en la arena, miraba como se desvanecia mi mundo en la alegoria de miles.

Sepulte nuestros sueños con tu ultima estocada que me diste, tu sonrisa luego que se apaciguo el aplauso del publico se transformo en llanto y te acercaste a mi tratando de curar mis heridas, pero ya era tarde, empece a derramar mi sangre por mi boca como palabras y te dibuje en la arena mi ultimo te quiero, con mi muerte por fin espero verte sonreir.

el reloj!

el reloj marcaba el cielo en la pared de miedos que colgaba de mi cuarto,
el sol de junio me escupia en la cara la entrada del verano,
y la brisa calida de la capital, calmaba el calor de sus besos ausentes,
que con el ocaso del invierno se fueron junto con las aguas y el frío.

en mis lagunas de miedos, dibujaba tu rostro escuchando un piano largo
bebia sorbos de tu silueta que se desbanecia con las ondas de los peces
ellos miraban la tristeza del espacio que dejaste, y me decian calma en su idioma
esperando morir al secarse la laguna, pero llegaron al mar por el río de la nostalgia.

asi el tiempo y la soledad hicieron una tregua en mi delante,
brindamos con vino tinto y nos emborrachamos los tres,
los miedos golpeaban la puerta para entrar a la fiesta,
pero festejamos con mucho ruido y nos olvidamos de invitarlos.

hoy me despliego nuevamente con mis alas fortalecidas por tu presencia desgarradora
que no me mataron pero desangraron mis miedos que hoy corren
en rios de mil colores festejando su propia muerte
envenenando otras sonrisas de libertad, de nobleza, de lealtad.

la fecha de hoy me dice que hoy naci, hace cuanto no lo recuerdo,
se me quedo en el baúl de tus recuerdos asesinos,
que hoy piden disculpas por el daño causado,
la fecha de hoy me dice que hoy volvi a nacer.

el reloj marcaba el cielo en la pared de miedos que colgaba de mi cuarto,
levante una chaqueta de cuero, busque mis llaves,
y sali al mundo para decir que estoy vivo realmente,
que tu presencia solo fue un refugio, mi refugio!
y que recorde que no tenia de que refugiarme!